martes, junio 03, 2008

Al Green // LAY IT DOWN

Somos capaces de lo peor y de lo mejor en nombre de Dios. Para lo peor no hay que buscar mucho: basta abrir las páginas de los periódicos de cada día (no leer periódicos no va a evitar que sigan sucediendo...). Para lo mejor: la música, la poesía, la pintura, han producido declaraciones de amor tan efusivas que convencen al ser más agnóstico de este planeta (como yo mismo: no el más pero si al menos). Y no hay necesidad de recurrir a las enciclopedias para afirmar que la cultura afroamericana ha labrado en sus carnes y cultura todo un canto permanente al amor fraternal, al romance salvador, y en resumen, a la bendición de estar vivos. En forma de grandes canciones.

Decir, por todo eso, Al Green (Reverendo, por si fuera poco) es hablar de una de las grandes (últimas) voces del soul norteamericano. Su voz de falsete tierno servía para un calentón en la parte de atrás del coche, o una llamada a filas para el sermón dominical. Y quizás haber sobrevivido a las amenazas habituales de las estrellas del género (drogas, violencia, ruina, cárcel...) y seguir en forma física nos ha hecho olvidarnos de su existencia. Pero nada más lejos de la realidad. Tras dos intentos de regreso desde otro mito (el sello Blue Note) el predicador ha hecho diana. Su voz encontró la catedral.

Lay It Down no es que sea monumental (que lo es, pero bajo apariencia modesta) sino que consigue ser un modelo: esto sí que es soul, hermano. Y es además un modelo por el proceso en que se trabajó (ver vídeo making off a pie de página). Férrea producción retro pero del presente. Nada menos que ?uestlove (The Roots) fue el encargado de sacar a Al Green de Al Green. Con el apoyo del guitarrista de Mighty Clouds of Joy (Chalmers Alford), el bajista de Jill Scott (Adam blackstone) y los metales orfebres de the Dap-Kings Horns. Y como los ángeles no cantan solos Al se rodea de Anthony Hamilton, John Legend, o Corinne Bailey Rae. ¿quién da más? Pues incluso tenemos a Jaguar Wright haciendo coros extras.

Hay que tumbarse, subir el volumen, dejar que te mezan estas melodías (ya con ensoñaciones de verano), o empezar el día con esta celebración de la vida, el amor, y la música con alma. Dando gracias (¿a Dios?) que no hay mejor creyente que el creyente con soul.