Es uno de nuestros artistas favoritos. Pero más que todo eso es una de las voces crossover más fascinantes entre las surgidas en los últimos tiempos en la música popular. Digo crossover porque a pesa de estar asociado a la música electrónica, su alma está en el soul y el pop. Su aspecto es una especie de mezcla entre Prince, Lenny Kravitz y John Lennon. Su voz, un falsetto imposible duplicado en dos tonos que bien sirve a una balada rota, unsalto funk o un corte de lounge futurista. Y tras un breve período de silencio tras su impresindible primer álbum, ha vuelto con nosotros.Su nuevo trabajo de larga duración se llama justamente "Time Traveller". Son 19 cortes (¿te quejabas de pagar mucho por poca música?) y son un viaje en el tiempo y los géneros eclécticos que el bueno de Jack Splash (así se llama su líder) cultiva. Hay sitio para reinventar el folk, el funk primigenio de Minneapolis, la nueva psicodelia, o la canción protesta. Sus letras no hablan de cualquier asunto: sirven para hablar de la política corrupta de los tiempos de Bush o la felicidad privada de un amor correspondido. Habla directo al corazón, toca directo a las pelotas. Es un artista de una pieza. Merece tu atención: yo me rendí a sus encantos hace tiempo.
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